XIX-XXI
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Desde que deja de ser Colegiata hasta finales del siglo XX, Zenarruza vivió una etapa sencilla, oscura y de deterioro en su conjunto monumental. La desaparición de la comunidad que vivía en ella y sucesivos incendios, fueron abocando el conjunto a una situación límite.
La peculiaridad de su historia en Vizcaya y el valor de su conjunto artístico, hizo que la Diputación asumiese un plan de revitalización en conjunción con la diócesis de Bilbao. Así, a partir de 1980 comenzaron las obras de restauración de los edificios que quedaban en pie, especialmente de su bella iglesia del siglo XV.
En 1988 se asentó la primera comunidad de monjes cistercienses, venidos de la abadía de Santa María de la Oliva, en Navarra, que iniciaron una nueva etapa en Zenarruza convirtiendo este enclave en monasterio cisterciense.
Desde entonces esta comunidad ha tomado cuerpo, su culto abierto y su hospedería están dando a este lugar un nuevo aire de vida, haciendo posible que Zenarruza vuelva a recuperar la base de esa dimensión de espiritualidad que fue la que originó su nacimiento.
