En el Camino del Norte

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Por diversas circunstancias, el camino de Santiago por la costa había prácticamente desaparecido a favor del denominado camino francés. Pero en actualidad está despertando de su letargo y multiplica año tras año el paso de peregrinos procedentes de Europa y de muchas partes del mundo.

Se espera que la afluencia aumente desde la decisión de la UNESCO, en julio de 2015, de incluir las cuatro rutas del Camino de Santiago del Norte Peninsular en la Lista de Patrimonio Mundial del Camino de Santiago. El camino francés ya poseía esta categoría desde 1993.

Las cuatro rutas son: el Camino Primitivo que empieza en Oviedo; el Camino de la costa, de 936 km de longitud; el Camino vasco-riojano, que empieza en Irún y empalma con el francés en Sto. Domingo de la Calzada; y el Camino de Liébana, que une el Camino con el Monasterio de Sto. Toribio.

Hoy como ayer, Zenarruza sigue siendo una etapa emblemática del Camino Costero: bien la 4ª de Deba a Markina, pero siguiendo cuatro kilómetros más hasta Zenarruza, bien la 5ª de Markina a Guernika pasando por Zenarruza pero sin alojarse aquí. Markina es la primera etapa de la provincia de Vizcaya y Zenarruza es punto de paso obligado hasta Guernika; por eso algunos prefieren albergarse aquí para respirar la naturaleza, rezar con los monjes y a veces pedir la bendición del peregrino.

 

Esta es la razón por la que hace algunos años el monasterio habilitó un sencillo albergue que recupera de algún modo la antigua tradición hospitalaria de Zenarruza.

 

El antiguo hospital de peregrinos

 

La existencia de un hospital para acoger a caminantes y peregrinos pone de manifiesto la importancia que como lugar de paso tuvo Zenarruza desde tiempos antiguos.

Al poco tiempo de iniciar su andadura, la comunidad tuvo que pedir protección al rey Juan I, ante los asaltos que sufría por parte de los dos bandos que allá por el siglo XIV se peleaban en la zona; el rey accedió a ello y puso como condición que se erigiera un hospital o albergue para acoger a todos los que pasasen por el lugar. Para su mantenimiento les concedió las rentas de la iglesia de Bolívar.

Este hospital sufrió los altibajos propios de los avatares del camino, con épocas de fuerza y otras de paralización, lo que hizo que en el siglo XVI se encontrase en condiciones muy precarias. El abad Diego de Irusta lo volvió a levantar y darle fuerza, como puede verse en la fotografía de la izquierda, que lo muestra tal como se hallaba en 1930, antes del devastador incendio de 1954 que lo redujo a enteramente a ruinas.

Aún se conserva la lápida que aparece encima de la columna central, y que representa la escena del rico Epulón y el pobre Lázaro, indicando con ello que aquel era un lugar donde se acogía a pobres y peregrinos. Detrás del arco de entrada, también a la izquierda, puede verse la fachada y el tejado de la casa o palacio nuevo del abad, que igualmente sucumbió en el mismo incendio.
 
 El albergue actual
 
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Hasta hace poco disponíamos de una pequeña sala con 4 literas y una capacidad para 9 personas. Pero, debido al número creciente de peregrinos, se ha improvisado otra sala con 9 camas a cierta distancia de la primera, más algunas colchonetas de suelo. Eso permite acoger a unas 20 personas. No es un albergue de lujo, pero actualmente es lo que se puede ofrecer.
 
  • El albergue es gratuito y hay un buzón para los que libremente desean dejar un donativo.
  • Damos un plato de cena (un solo plato) y desayuno.
  • No hay cocina, pero sí un microondas para calentar el café.
  • Hay ducha con agua caliente, lavabos y WC.
  • No hay lavadora, pero sí grifos para lavarse un poco la ropa y tendederos para secarla.
  • No se vende agua embotellada ni otro tipo de refrescos comerciales, porque el agua de los grifos es potable y está bien tratada.
  • La única excepción es la cerveza artesanal que durante todo el año se vende en nuestra tienda y que tiene creciente aceptación entre los peregrinos.
  • No hay ordenador ni Wi-Fi públicos.
  • A los que llegan, les invitamos a participar en nuestra oración de la tarde -denominada Vísperas– que es en nuestra iglesia de 7,30 a 8 de la tarde.
  • Damos la bendición del peregrino a quienes la piden.

 

Albergarse en la hospedería

  • Hay peregrinos que, en lugar del albergue común, prefieren alojarse en la hospedería del monasterio, que ofrece mejores condiciones, pagando el hospedaje correspondiente.
  • Teniendo en cuenta que, en razón de su finalidad y también de logística, el tiempo mínimo de hospedaje que admitimos en la hospedería es un día completo, lo que incluye dormir, comida, desayuno y cena al precio actual de 35 € en verano, a los peregrinos que piden la hospedería se les cobra 30 €, con cama, cena, desayuno y, si lo desean también, la comida de medio día.

 

Dónde obtener la credencial de peregrino

Algunos lugares donde se puede obtener la credencial de peregrino en el Camino del Norte