ZENARRUZA |
NUESTRO NOMBRE
Nuestro Lugar ![]()
Aunque son varias las tesis que avalan el nombre de Zenarruza o Ziortza, parece que la más acertada es la que lo hace derivar de “Cear otza”, es decir, “ladera fría”.
Y es verdad. Aunque la proximidad del mar hace que el clima sea suave, la cercanía del monte Oiz, muchas veces nevado, los vientos fuertes que la azotan y la humedad que propicia el verde de su entorno, aumentan la sensación fría del lugar, pero hacen también de él un lugar especialmente bello, narcado por un ámbito de silencio significatio y una armonía del paisaje que propicia un sentimiento de serenidad y de paz.
NUESTRO LUGAR
Nuestro Nombre
Zenarruza es una ladera de las estribaciones del Oiz, pico de 1025 metros de altitud, perteneciente a la sierra que separa la zona costera del interior.
Su espacio limitado nunca había propiciado el establecimiento de un barrio, pero si le dio cierta importancia el que en él se bifurcase el camino que entraba de Europa. Como otros muchos era una ruta comercial, que muchos han querido situar sobre una antigua calzada romana. Entraba por Irún y seguía la costa hasta Deva. De allí se adentraba hacia el interior en dirección de Markina-Xemein donde comenzaba el ascenso que le permitiría atravesar el Oiz y cruzar hacia el interior de la península. En Zenarruza el camino se dividía y un ramal torcía a la derecha para seguir hacia Finisterre, es decir, el camino de Santiago.Esta confluencia permitió la existencia de un refugio o albergue de caminantes, que pasados los siglos se convertiría en hospital de peregrinos, y alguna pequeña ermita u oratorio.
Por otra parte, como enclave estaba inserto en una zona estratégica, ya que en ella las dos familias poderosas que marcaban los destinos políticos de la provincia, los Oñaz y los Gamboa, campaban por estos lugares una veces en escaramuzas que los enfrentaban, otras en acciones sociopolíticas compartidas.
También su ubicación geográfica entre las cuencas de los rios Lea y Artibai, lo situaban en un espacio propicio para los cultivos, pastos, ganados y bosques, que le harían entrar en una zona de especial desarrollo económico.
El siglo X, según muestran los documentos, traería acontecimientos que cambiarían sustancialmente el sentido y contenido de esta “ladera fría”.