Libertad y conversión

publicado en: Cister_Temas, Císter | 0

           Vamos a ver un poco la relación existente entre libertad y conversión desde la perspectiva de San BernardoNo hablamos aquí de conversión en el sentido hoy día más habitual deS_o_Bernardo_Blog paso del ateísmo a la fe o de una religión a otra, sino en el sentido de aquello que se inicia cuando uno toma conciencia de su realidad y se pone a vivir en serio la propia vida y la propia fe.

            La importancia de la libertad en la conversión resulta obvia por cuanto nadie emprende un camino espiritual si no quiere, en contra de su voluntad. Por eso Bernardo asume el principio de san Agustín: Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti, como si fueras un muñeco o una piedra. Te salvará activamente, a través del ejercicio mismo de tu libertad, pues para eso fuiste creado libre: para que te relaciones en libertad y ames en libertad a Aquel que se relaciona contigo y te ama también en libertad.

            El secreto actuar de Dios que llamamos gracia, precede, acompaña y perfecciona la libertad humana, pero no la sustituye, ni quiere, porque sin ella sencillamente no habría ser humano. Por eso escribe San Bernardo: quita la gracia y no habrá con qué salvar, quita el libre albedrío y no habrá a quien salvar.

             El reino mineral y animal se rige por el determinismo y la necesidad; el reino de la conciencia se rige por la libertad, en la que Bernardo ve la dignidad suprema del hombre. Por ella somos capaces de realizar actos responsables y asumir las consecuencias positivas o negativas de los mismos. Por ella somos sujetos de nuestra vida y no simples robots programados. Los antiguos llamaban mens a este ámbito de la conciencia, a este ámbito de la libertad donde cada ser humano teje su destino.

            Dios no puede convertirnos de forma pasiva por nuestra parte o mágica por la suya, sin que movamos un dedo. Y sin embargo cuántas veces le pedimos que nos cambie sin levantarnos de la cama. Precisamente dice san Bernardo en su tratado Sobre la conversión que la voluntad debe ser levantada de la cama, de la dejadez espiritual, y ser puesta en actividad, porque es a ella a la que corresponde ordenar la casa de la conciencia. La razón discierne lo que hay que hacer, dónde está la Voluntad de Dios, pero la voluntad humana es la que quiere, la que ejerce el libre albedrío. Lo propio de la razón es discernir, lo propio de la voluntad es actuar. Pero el discernimiento se realiza en la luz de la Palabra, leyendo, escuchando, meditando, orando.

             La Palabra ilumina, la razón ve, la voluntad ejecuta la acción correcta. Estas tres cosas convergen en el acto virtuoso. No hay aquí nada mágico, pasivo, ni forzado, sino ejercicio de aquellas las facultades que son las propiamente humanas, guiadas por la Palabra de Dios.

            Cuando la razón discierne y juzga con claridad, Bernardo habla de libertad de deliberación o discernimiento, y cuando la voluntad actúa sin contradicción interna, habla de libertad de complacencia. Pero llegar al pleno discernimiento y a la plena complacencia en el bien es todo un camino. Cuanta más lucidez tenga la conciencia, menos ciega andará y mejor sabrá adónde dirige su brazo, su voluntad, su libre albedrío. Los actos humanos son más libres, y por tanto más humanos, cuanto más conscientemente son realizados. En cambio, una razón ciega comete errores y una voluntad perezosa nunca llega a obrar aunque razón vea.

            La libertad humana se perfecciona a través de una correcta formación de las dos facultades que convergen en la elección libre y la posibilitan. Aunque el libre albedrío siempre está ahí, sin estas dos colaboradoras, el alma no tiene luz ni energía para emprender el camino de la verdad, sumergiéndose más y más en la alienación y en la locura.

            Alguien ha sintetizado en una sola frase todo el pensamiento de san Bernardo sobre la relación entre libertad, gracia y conversión: La gracia sólo existe para una libertad que la acoge. La libertad se aniquila sin la gracia.

Dejar una opinión