Semana 26 miercoles B

TIEMPO ORDINARIO

 

Miércoles 26º

 

 

LECTURA:         

Lucas 9, 57-62”

 

 

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: Te seguiré a donde vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

A otro le dijo: Sígueme. Él respondió: Déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó: Deja que los muertos entierren a sus muertos, tú vete a anunciar el Reino de Dios.

Otro le dijo: Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia. Jesús le contestó: El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios

 

 

MEDITACIÓN:         

“Mirando  atrás”

 

            Me parece que éste es uno de nuestros grandes riesgos, la facilidad que tenemos para mirar atrás y que, incluso, hizo que se acuñase ese dicho de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, cosa que, además de no ser cierta, nos impide eso que en el fondo pretendamos, avanzar.

 

            La cuestión es que esa actitud pone de manifiesto nuestra voluntad, encubierta muchas veces, de no ser capaces de afrontar nuestro presente y nuestro futuro. De no ser capaces de pararnos a descubrir cuáles deben ser las respuestas a los retos que nos presenta la vida, nuestra propia vida, al margen de las realidades que componen nuestra historia en la que también estamos involucrados, y que queramos o no tampoco podemos o debemos eludir, porque cada uno, desde nuestra realidad, estamos llamados a construir.

 

            Y esto que parece tan normal no es así. Incluso hoy, cuando miramos nuestro entorno social, vemos como una especie de obsesión de mirar al pasado , muchas veces para castigar lo malo que se ha podido cometer hace muchísimo tiempo, y que ciertamente, nada que sea un abuso debe quedar impune, pero que a veces da la sensación que estamos inmersos en una mirada continua al pasado, que nos condiciona nuestro caminar y nuestra capacidad de mirar hacia adelante, aunque eso debería ayudarnos a aprender actitudes nuevas, pero observamos con tristeza que no es así.

 

            Jesús en lo que toca a su seguimiento, es tajante. Tan tajante que nos puede parecer duro. Pero s que la vida o la retomamos con firmeza, con decisión, o vamos buscando, no sé si llamarles excusas, podemos llamarles razones, aunque sean muy interesadas, para ir alargando procesos, para no terminar de responder, para estar siempre como justificando algo más para dar pasos.

 

            La vida es para mirarla hacia adelante. Hay mucho que hacer con ella, empezando lógicamente por cada uno. Los retos que se nos presentan son muchos y, porque precisamente ese desconcierto nos puede paralizar, Jesús nos sigue invitando a iniciar el proceso para ir respondiendo  a todo lo que fluye en nosotros y a nuestro alrededor. El no hacerlo vemos dónde nos lleva, cómo nos confunde, cómo nos hace echarnos atrás ante las primeras dificultades, porque es más fácil estar como empezando siempre, sin más compromisos que cuando las cosas se complican para apartarlas a un lado.

 

            No, no se trata de caer en la indiferencia. No se trata de no saber escuchar voces que tal vez, unos pasos más atrás piden algo de nosotros. Se trata de que eso forme parte de nuestra andadura, de nuestras respuestas, de nuestro crecimiento, de nuestra solidaridad, convencidos de verdad que así vamos redescubriendo cuál es el camino a asumir cada día. Y eso, debe sonarnos como algo esperanzador, como algo ilusionante, como algo que nos sigue llamando a avanzar y a crecer. Y sí, puede que suene a palabras bonitas, pero las necesitamos para nos estancarnos, y con la cabeza vuelta huyendo, sin pretenderlo, de nuestra mejor realidad.

 

 

ORACIÓN:          

“Ayudarnos a despertar”

 

            Señor, gracias por ayudarnos a despertar, a mantenernos atentos con nosotros mismos, a ser sinceros para no esconder o justificar aquello que generalmente vemos claro, pero que nos interesa mantener y disimular ante los otros, cuando a la hora de la verdad sabemos que no lo conseguimos. Tener que buscar respuestas, tener que poner en marcha la mejor capacidad de nuestra disponibilidad, de nuestras posibilidades, de nuestra creatividad, no es fácil. Recurrir a fórmulas pasadas, a soluciones que en un momento se dieron, porque siempre ha sido así, otra de nuestras mentiras justificativas para no complicarnos, es siempre complejo. Pero si no lo hacemos estamos renegando de nuestra propia realidad y potencialidad. En ello, Señor, nos estamos jugando mucho, por no decir todo. Por eso ayúdame a entenderlo y a involucrarme en ello porque es ahí donde estoy llamado a construirme y a construir. Gracias, Señor.

 

 

CONTEMPLACIÓN:          

“Tu mirada firme”

 

Me lanzas tu mirada firme

y con ella empujas mis pasos,

que a veces quisiera frenar,

pero hay prisa y es urgente.

Me enseñas que la vida

no es juego y no se puede parar,

como no paraste la tuya,

como no te saliste del camino,

y lo anduviste deprisa,

porque el amor es así,

firme, anhelante, dispuesto,

siempre esperanzado

cuando se apoya y fluye de ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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