Semana 20 viernes B

TIEMPO ORDINARIO

 

Viernes 20º

 

 

LECTURA:            

Mateo 22, 34-40”

 

 

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se acercaron a Jesús y uno de ellos le preguntó para ponerlo a prueba: Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley? Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

 

 

MEDITACIÓN:            

“Con todo tu ser”

           

            Siempre que sale esta expresión no puedo sino rendirme a ella. Me parece que es la que recoge, la que tiene que ser, en todos los ámbitos de nuestra existencia, como la actitud básica, esencial, desde la cual hacer frente a cualquier realidad de nuestra vida. Todo lo que no somos capaces de hacer desde ahí, implicándonos a fondo, sincera y plenamente, no puede llegar nunca a buen puerto.

 

            De muchas maneras aparece a lo largo de la Escritura, porque sus consecuencias son esenciales. Jesús, en unas afirmaciones que nos pueden parecer duras, dirá que no conoce, y hasta condena, a algunos que aparentemente han hablado, predicado y hasta hecho milagros en su nombre.

 

            Por su parte, Pablo cuando habla del amor a la comunidad de Corinto les dirá que se puede dejar quemar vivo, pero que si no hay amor total en lo que se hace no sirve para nada. Y el Apocalipsis hablará de haber perdido el amor primero a una comunidad de la cual reconoce su trabajo infatigable y su entrega, pero que al final se ha convertido en mero activismo, cuando nosotros no podemos perder nunca la fuerza del desde dónde hacemos las cosas y ponemos de manifiesto la raíz de nuestro seguimiento.

 

            Y es que no basta, no nos puede bastar, con hacer las cosas bien, aunque parezca suficiente. Por eso Jesús, como ya venía expresado desde el libro de la Ley, insiste en cómo y desde dónde las tenemos que hacer, cómo nos implicamos en ellas, cómo afectan y tocan todas las fibras de nuestro ser sin olvidar de dónde arrancan y qué pretenden.

 

            Y es que la fe, el amor, no son meros aspectos que podemos incluir en nuestra vida como algo más. Son aspectos que definen o están llamados a definir toda nuestra realidad, nuestras personas, nuestras opciones, nuestra historia. Y eso, o lo hacemos plenamente, de lleno, sabiendo lo que supone, o se nos queda a medio camino, como una opción más a la que las circunstancias fácilmente la pueden tambalear, o simplemente vivir desde un ámbito parcial de cumplimiento de algo que es bueno, cuando está llamada a marcar el ritmo y el tono de nuestra vida, si no en nada se diferencia de cualquier otra opción. Y, por eso, experimentamos como a veces su poca fuerza o parcialidad se nos convierte en mediocridad que no empuja ni emociona nuestra historia personal, nuestro proyecto de vida, ni mucho menos la conciencia de que estamos forjando y dando a luz, a veces lenta y dolorosamente, el reino de los cielos en nosotros y en nuestro entorno.

 

            Desde ahí no debía resultarnos difícil ver dónde estamos cada uno. Cómo y hasta qué punto vivimos la realidad del amor y qué significa para mí en todas sus implicaciones del espacio en que se enmarca mi vida, mis deseos, mis proyecto de la vida y de la historia tan compleja, a veces tan superficial y violentada, en la que nos ha tocado vivir. Por todo ello, el talante de nuestra actitud se convierte en vital y, al mismo tiempo, debía ser, estimulante, para vivir con empeño, más allá de nuestros posibles aciertos o desaciertos, lo que queremos o decimos ser.

 

 

ORACIÓN:         

“Todo en juego”

 

            A veces siento que nos falta eso, Señor, ponerlo todo en juego, como tú. Eso significa pasión por todo lo que implica nuestra vida y le da un talante, un peso, un valor, una conciencia clara de lo que queremos hacer de nosotros y con nosotros; cómo somos capaces o queremos vivir nuestras opciones poniendo en ellas todo nuestro potencial. No significa que con ello toda salga perfecto, la vida es compleja e intervienen en ella muchas circunstancias que nos condicionan, frenan o desvían. Pero lo que no cabe duda es que cuando lo ponemos todo en juego, cuando no nos reservamos nada, cuando sabemos lo que queremos y la calidad de nuestra respuesta, todo termina respondiendo a lo que hemos ofrecido o, al menos, nos ha hecho experimentar que por nuestra parte no ha quedado. Señor, esto es bonito, esperanzador, nos habla de todo lo que somos capaces y de cómo todo ello no incordia nuestra vida sino que la hace sentirse en su papel y en su sentido. Ayúdame para que nunca deje de experimentarlo y vivirlo así. Gracias, Señor.

 

 

CONTEMPLACIÓN:           

“El calor de una exitencia”

 

Con todo tu ser

has salido a mi encuentro;

con todo tu ser

me has ofrecido tu vida,

y he descubierto en ella

la fuerza de un amor

que lo trastoca todo,

hasta hacer que mi vida

muestre su verdadero color,

y el calor de una existencia

que parece perderse

pero, que tú,

te has empeñado en salvar,

con todo tu ser y con el mío.

 

 

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