Semana VI de Pascua – Miércoles 3

PASCUA

Miércoles 6º

 

 

LECTURA:       

Juan 16, 12‑15”

                                                 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»

 

 

MEDITACIÓN:       

“Toma de lo mío”

 

            El Espíritu se va a ir convirtiendo en el protagonista. Ese protagonista un tanto desconocido pero esencial en el nuevo momento de la Iglesia, y que está llamado a tomar el protagonismo tras la marcha de Jesús.

 

            Pero no va a ser una realidad independiente. Los discípulos tendrán que aprender a actuar y a vivir dese él, igual que nosotros, pero nunca podrá ocultar el rostro de Jesús, al contrario, va a ser el encargado de seguir mostrándolo, de mantenerlo vivo, de hacer que su mensaje siga actual con toda su fuerza, vivo, y vaya caminando hasta la verdad plena que ha iniciado Jesús.

 

            Hasta ahora hemos oído a Jesús repetir que él no hacía nada por su cuenta, que sólo hacía y decía lo que veía a su Padre, que su alimento era hacer su voluntad. Ahora el Espíritu toma este papel desde Jesús. No va a hacer ni decir nada por su cuenta, dirá  todo lo que ve y escucha a Jesús. Como ha afirmado Jesús tomará de lo suyo y lo anunciará. De tal manera que si algo se alejase de lo que ha sido el núcleo del mensaje del Reino, todo lo que ha caracterizado las palabras y los gestos de Jesús, no estaríamos hablando del Espíritu de Jesús. Y Jesús quiere dejarlo claro. El Espíritu tomará de lo suyo.

 

            El riesgo de manipular, de llevar al Espíritu por nuestros derroteros, ha sido y puede seguir siendo un riesgo. Los hombres somos capaces de manipularlo todo, y lo hemos hecho y, hasta seguimos intentando hacerlo. A veces da la sensación hasta que el Espíritu calla, deja hacer, o nuestros derroteros torcidos parecen ser más fuertes, pero de una manera o de otra él irá reconduciendo a la Iglesia, a cada uno de nosotros, a través de nuestros propios vericuetos, para hacer confluir todo en la verdad plena que Dios ha iniciado desde el comienzo de la creación para con cada uno de nosotros.

 

Al final, la lentitud o la rapidez de su acción en nuestra vida y en la vida de la iglesia dependerá de nuestra acogida, de nuestra sinceridad, de nuestra verdad, de nuestro querer, o de haber descubierto que es verdad, que su fuerza es la que es capaz de hacer avanzar nuestra humanidad, nuestras personas, siempre contando con nosotros, porque aún tocando la puerta de nuestros procesos, sabe que no puede forzar la realidad de nuestro propio descubrimiento.

 

            Pero este anuncio de Jesús es vital. Porque nos recuerda que no estamos solos, que se ha marchado pero que sigue estando con nosotros como lo prometió, todos los días hasta el fin del mundo. Porque a ese final de plenitud nos ha conducido y nos ha abierto el camino con su muerte y resurrección. Acoger sus consecuencias forma parte de nuestro querer y de nuestra voluntad.

 

 

ORACIÓN:         

“Hasta donde sea capaz”

 

            De nuevo tengo que arrancar mi acción de gracias porque no dejas de buscar la forma de poner de manifiesto que estás ahí, que sigues a nuestro lado, que acompañas nuestra andadura, que no la fuerzas pero que la empujas, porque tiene que ser así, porque la necesitamos así. Es cierto, nos cuesta asumir esta nueva realidad, nos desborda la nueva presencia del Espíritu y, tal vez, no sabemos acogerla en toda su realidad personal, pero él forma parte de ti y tú de él, y no hay celos sino fuerza de amor que nos vincula en el mismo empeño de llevar la obra iniciada por el Padre para confluir en él, envuelta toda ella en la corriente del amor que se va desprendiendo hasta conducirnos a él. Gracias, por ello, Seño. Gracias por esa corriente de vida que no deja de volcarse sobre mí, sobre todos, y que me invita cada día a mirarme a mí y a ti, para construirme en mi propia verdad hasta donde sea capaz. Gracias, Señor.

             

 

CONTEMPLACIÓN:         

“Estás ahí”

 

Desconocido y presente,

atmósfera que me rodea

y que pone el aire

que me permite respírarte,

sentirte vivo y presente;

mano de tu mano,

Amor de tu amor,

Vida de tu vida,

fuerza que hace vibrar

y que sigue empujando

mi historia confusa y esperanzada

hasta su plenitud.

Camino lento de mis pasos

que tropiezan fácil,

y deseo ardiente que mi corazón,

sin saberlo expresar,

busca y anhela.

Y tú estás ahí.

 

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