Semana 30 Lunes A

 TIEMPO ORDINARIO 
 
Lunes 30º 
 
 
LECTURA:             
“Lucas 13, 10-17”
 
 
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: Seis días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.
Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado? A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.
 
 
MEDITACIÓN:            
“Se puso derecha”
 
 
Qué significativas y qué bonitas resultan algunas de las expresiones de Jesús, apoyado siempre en la realidad concreta en la que se mueve en ese momento. Cierto que, una vez más, la acción que aparee está tocando un aspecto físico, pero el mensaje va mucho más allá, y eso es lo que pretende Jesús. 
 
A esa mujer, la vida, la enfermedad, la había encorvado, condenada a mirar siempre al suelo. Esa es la actitud que muchas veces mantenemos y propiciamos los hombres, con nosotros mismo y con los otros. Nos es más fácil doblegar a los otros, de mil maneras, desde cualquier tipo de humillación, hasta las esclavitudes más degradantes de las que seguimos siendo testigos. Nos escudamos que estamos en el siglo XXI para hacer supuestas leyes progresistas, pero seguimos asumiendo posturas de exclusión de todo tipo y no pasa nada. Preferimos hombres y mujeres encorvados, mirando  al suelo, porque el celo está muy alto y hay que forzar demasiado la cabeza y el espíritu.
 
Y Jesús sigue empeñado en un proceso de liberación plena y total. Quiere al ser humano, erguido, derecho, mirando hacia delante y hacia arriba, reconocido en su dignidad, y su empeño pasa por encima de todas las oposiciones interesadas o no, amparadas en costumbres o en leyes de lo más religiosas aparentemente, pero que nunca pueden provenir de Dios, del Dios que él anuncia, cuyo plan es rescatar al hombre de todo lo que le ata y lo despersonaliza. Y claro, eso desconcierta y molesta, y encima compromete, antes y ahora.
 
Parece que hoy no sabemos mirar más que hacia abajo, es la mejor manera de no ver la realidad sino nuestro propio ombligo y nuestros propios intereses. Mirar hacia dentro, de frente, mirando a los ojos de los otros, y hacia arriba, tiene muchos riesgos, porque nos podemos encontrar con nuestra propia verdad y con los otros, y cuando ven a alguien así, como decía el profeta, les da grima; por eso, si se le niega a Dios la presencia y hasta la existencia mejor. Y lo seguimos viendo hoy en nuestro mundo cargado de derechos,  pero negador de deberes, colmado de libertades escritas pero rechazadas en los otros a la hora de la verdad. 
 
Lo vivió Jesús en toda su fuerza y su dramatismo, pero no cejó en su empeño de levantar al hombre y dignificarlo, y demostrando que cambiar, levantarse de esa postración, es posible cuando le dejamos actuar. Y cada uno de nosotros estamos llamados a hacer posible hoy esa tarea como actuación suya. Y no pensemos en grandes cosas y en espacios sociales a los que seguramente no tenemos acceso, sino en nuestro entorno, con los nuestros, porque es ahí donde cada uno nos jugamos la verdad de nuestras afirmaciones generales de la dignidad de mi hermano, de mi cercano; y, por lo tanto, de nuestra fe.
 
 
ORACIÓN:             
“Mantén viva mi conciencia”
 
 
Señor, a mí también me es más fácil mirar hacia abajo, y hasta me llama, aunque diga que no, que se me mire y se me trate de un modo especial. Mirar de frente y con mirada limpia, sin prejuicios, respetando el ser del otro, es tarea que tienes que hacer consciente, si no es fácil que se te escape hasta sin darte cuenta. A veces nos olvidamos que ni el bien ni el mal se hacen solos, que se forjan en nosotros, y que la capacidad de elegir supone siempre empeño, esfuerzo, trabajo constante para hacerlo posible y mantenerlo. Tal vez, es la tarea de nuestro ser humanos que solemos dejar a la azar de cada momento, en lugar de cómo actitud a asumir y conquistar cada día. Por eso, Señor, mantén viva mi conciencia y me deseo. Que lo que quiera ser lo intente ser de verdad, como actitud continua, consciente con realismo de lo que conlleva de riesgos y de proyecto. La vida se hace, Señor, ella no sabe sola el camino y se me puede olvidar. Ayúdame a tenerlo siempre presente. Gracias, Señor.
 
 
CONTEMPLACIÓN:               
“Ser Hombre”
 
 
 
Se empeñan en que mire abajo
pero quiero mirar hacia arriba.
Muchos pretenden doblegarme
y convencerme de que no hay nada,
ni siquiera puertas ni ventanas,
y que el horizonte está cerrado.
Pero quiero caminar hacia la luz,
 poder abrirme a la esperanza;
quiero soñar sueños de vida,
y creer que el hombre es bueno,
y que también la vida es buena,
porque hay un Dios que es bueno.
Aunque el mal se clave en mis entrañas
quiero levantarme y mirar de frente,
quiero expresar y vivir mi dignidad,
quiero que me dejen ser Hombre.

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