Semana 22 Sábado A

TIEMPO ORDINARIO

 

Sábado 22º

 

 

TEXTO:               

Lucas 6, 1-5”

 

 

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano.

Unos fariseos les preguntaron: ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido? Jesús les replicó: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.

Y añadió: El Hijo del Hombre es señor del sábado.

 

 

MEDITACIÓN:            

“Señor del sábado”

 

 

            Eras desconcertante y atrevido, y por eso es lógico que no pudieran entenderte. Viniste a romper todos los moldes religiosos y sociales, así que era normal que acabasen contigo y tú lo sabías, pero eso no te frenó en tu plan, en el plan de Dios sobre nosotros. Tenías una cosa clara, la más importante, la que aquellos hombres no entendían, atados como estaban a sus normas, que son más seguras de cumplir, y que nosotros tampoco entendemos o no queremos entender, por eso también rompes los nuestros.

 

            Tu obsesión era y sigue siendo el hombre, el hombre en toda su realidad y dignidad, y para ti todo debe ir orientado a poner de manifiesto, a potenciar, a hacer verdad esa dignidad. Y sobre ello, no hay nada más importante, ni norma ni ley, por sagrada que nos pueda parecer, porque para ti lo más sagrado es el hombre, a quien has hecho tu hijo;  y, tu pretensión,  que viva, con todo lo  que esa palabra expresa.

 

            Desde ahí llegaste a afirmar que ya no eran las leyes los puntos de apoyo, sino tú. ¡Qué atrevimiento! Tú la norma, la medida de la dignidad de ese hombre que Dios ha creado a tu imagen y semejanza. Tú eres Señor del sábado. Tú el Señor de la vida. Ni aquellos lo podían aguantar, ni hoy tampoco cuando desde ti se preconiza la grandeza del hombre, su derecho a vivir con dignidad desde su concepción, a lo largo de su existencia, y hasta el momento de su muerte, todo por encima de nuestros intereses personales, abiertos o encubiertos, simplemente porque la dignidad del hombre es sagrada.

 

            Seguirán eliminando o queriendo acallar por todas partes a quienes sigan haciendo oír esta afirmación, incluido a ti, pero tendremos que seguir asegurando que no nosotros, sino tú, “eres Señor del sábado”, es decir, el garante de todo lo que nos hace auténticamente humanos. Y hoy, en medio de una realidad cada vez más confusa, cuando parece que todos los valores se están difuminando y la vida del hombre cada vez parece que vale menos, tú nos urges a poner de manifiesto la verdad y la belleza de tu afirmación.

 

ORACIÓN:            

“Nuestra norma”

 

            Señor, sé que es peligroso decir ciertas cosas. No, por supuesto que no se trata de ir contra todo; al contrario, tú estás al lado y apuntalas todo aquello que ayuda a que el hombre mantenga su dignidad humana. Pero sabes que hoy las cosas parecen ir por otro lado, y eso nos asusta, pero, al mismo tiempo nos tiene que definir en lo que somos y creemos. Por eso, ayúdanos a todos los cristianos, a que recordemos que, por encima de cualquier otra norma, tú eres la norma suprema. Tú quien quieres que el hombre sea tratado como hombre y no como objeto, que sea libre y no esclavizado por un sinfín de intereses. Dame fuerza para que a pesar de las dificultades, sólo tú seas mi Señor y yo pueda llegar a ser tu voz. Gracias, Señor..

 

 

CONTEMPLACIÓN:             

“Mi único, Señor”

 

 

Me asedian muchos señores

que quieren apagar mi libertad

con engaños seductores

que a veces se cuelan en mi vida

ahogando lo mejor de mis deseos.

Pero tú sigues saliendo decidido

al paso de mis mejores anhelos

y despiertas la fuerza de mi esperanza,

porque sé cierto que tú eres,

a pesar de todo, mi único Señor.

 

 

 

 

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