Viernes de la Semana 4 de Cuaresma – 1

VIERNES 1º DE CUARESMA

 

 

 

LECTURA:      “Mateo 5, 20‑26”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego.

Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

 

 

MEDITACIÓN:      “No matarás”

 

 

            Parece que hay palabras que antes tenían un espacio muy restringido pero que hoy están alcanzando un protagonismo doloroso y alarmante. La palabra “matar” parece que se movía en ámbitos muy oscuros y concretos, pero hoy se está convirtiendo en algo tan cercano y familiar que casi dan escalofríos.

 

            La violencia y la muerte están adquiriendo carta de ciudadanía con una normalidad que asusta. Hemos devaluado y quitado importancia a los pequeños signos y gestos, y cuando nos pasamos por alto las pequeñas barreras, al final, no hay nada que frene o contenga.

 

            Por eso me sigues invitando a cuidar la escalada de sentimientos del corazón que es fácil a desbocarse. Frenar los pequeños conflictos antes de que se desborden; cultivar el respeto y la valoración del otro, porque hay muchas formas de matar, de eliminar a los demás. Oportunidades para ello se dan continuamente. Y además me recuerdas que si no tengo sensibilidad para hacerlo posible difícilmente la voy a tener para ti. Es una llamada importante en este tiempo cuaresmal.

 

 

ORACIÓN:      “Que sea sensible”

 

 

            Señor, que no se endurezca mi corazón. Haz que sea sensible al dolor que se estanca en muchos corazones y sea constructor de perdón y de paz.

 

            Que sea sensible, Señor, ante las dificultades de los otros, que no me retire ante los rechazos que pueda experimentar. Que nada ni nadie ahogue el bien que puedo realizar.

 

            Hoy experimentamos mucha violencia, mucha dureza, mucha cerrazón en las mentes y en los corazones que nos separan y dividen. Que sea sensible a ello y colabore a construir

 

 

 

CONTEMPLACIÓN:      “Como tú”

 

 

Tu palabra es siempre suave,

es palabra cálida

que quiere atraerme.

Es susurro

que pacifica mi corazón

que hace sentirme

cercano a todos,

y me invita

a ser como Tú,

de corazón abierto y sanador.

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