Semana 2 Sábado A – 14

TIEMPO ORDINARIO

 

Sábado 2º

 

 

 

LECTURA:     

Marcos 3, 20-21”

 

En aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente, que no los dejaban ni comer.

Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

 

 

MEDITACIÓN:      

“Vinieron a llevárselo”

 

 

            Es algo muy común, cuando alguien se sale de lo que es habitual desconcierta. Nos ha podido pasar un montón de veces, cuando alguien se sorprende de algo que hacemos porque no lo espera de nosotros. Se hacen una imagen, verdadera o falsa, y si uno se sale de esa raya algo raro le pasa.

 

            Y algo así le pasó a Jesús que desconcertó a su entorno más cercano. Habían sido muchos años tranquilos en Nazaret, y si había andado por algún otro lugar, cosa que no sabemos, no debía de haber llamado la atención, debía haber entrado dentro de los parámetros habituales de su entorno. Pero ahora ya no. Jesús se ha lanzado a una actividad frenética. Le siguen multitudes de todas partes, que no le dejan ni tiempo para comer. Para unos empieza a ser un profeta y para otros un demonio. Es normal que los suyos se asustasen o se desconcertasen. Ellos precisamente no habían extrañado nada, son ciertas voces las que parece que se empiezan a remover con la actividad de Jesús, y su familia se preocupa, como es natural.

 

            Hoy le pasaría lo mismo y, de alguna manera, le pasa. Porque Jesús y los que tratan de seguirle, de serle fieles, los mejores, los más coherentes con sus mensaje, siguen molestando y siguen siendo perseguidos y…, hasta eliminados.

 

            La verdad es que es curioso. Aparentemente vivimos en la era de la libertad de expresión. Cada uno tiene derecho a expresar sus pensamientos, y se defiende la democracia con toda fuerza, hasta imponerla en los lugares donde no se da, y se hace bien. Podemos escuchar todo tipo de barbaridades mientras vengan de bocas que no se manifiestan creyentes. Pero los cristianos parece que tenemos restringido ese derecho. Y, también, de alguna manera, se nos quieren llevar, o meternos en casita, en las sacristías, calladitos, porque sólo tienen derecho a hablar y a opinar los otros.

 

            Sí, es cierto que a veces lo hemos hecho muy mal. Es verdad que en ciertos momentos nuestro lenguaje ha sonado impositivo, sin referirme a tiempos pasados porque si empezamos a mirar para atrás tendríamos que llevarnos muchas realidades por delante. Miramos y construimos aprendiendo de pasados dados, acertados y equivocados, y todos tenemos derecho a poder enderezar nuestros errores y entrar en la corriente de nuestra coherencia. Y desde ahí, tenemos que intentar parecernos cada vez más al maestro, aunque corramos el riesgo de que nos quieran llevar o acallar porque molesta nuestra voz y su voz. No es nada nuevo. Jesús siguió adelante con su mensaje salvador hasta las últimas consecuencias de su coherencia, de su amor al ser humano y a su dignidad. Y eso nunca lo podremos eludir. Forma parte de la buena noticia de su evangelio.

 

 

ORACIÓN:      

“Acertar en el bien”

 

 

            Ojalá, Señor, me saliese de mis cabales. Ojalá saliese de mi mediocridad cómoda, que hasta a mí mismo me desconcertase. Pero preferimos guardar las formas. Es lo correcto. No molestar para que no nos molesten. Pero eso no va mucho contigo. No porque lo tuyo sea incordiar, sino porque hablar de dignidad, de la realidad sagrada del otro, es algo casi prohibido en un ambiente que pide que cada uno sea dueño total de sí mismo, como si viviesen en una isla y no afectase lo que hacen o dicen más que a ellos solitos. Señor, dame valor. El valor de decir sí o no a aquello que me daña y que daña a los otros. El valor de defender derechos sí, pero también deberes cuando se trata del ser humano. Señor, ayúdame para que en medio de tanta confusión tu luz me ilumine para acertar en el bien. Gracias, Señor.

 

 

CONTEMPLACIÓN:      

“Llévame contigo”

 

 

Llévame, Señor,

llévame contigo,

aunque me llamen loco,

aunque me digan

que no estoy en mis cabales.

Es que quiero estar en los tuyos,

aunque me llamen loco,

aunque no me llamen,

pero llévame contigo

para que te lleve conmigo.

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