Semana 3 Jueves A – 14

 

Jueves 3º

 

 

 

LECTURA:      

Marcos 4, 21-25”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: ¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír que oiga.

Les dijo también: Atención a lo que estáis oyendo: La medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

 

 

MEDITACIÓN:      

“Que salga a la luz”

 

 

            Muchos de los mensajes de Jesús están dichos a pequeños grupos, a sus discípulos, o a muchedumbres, como en este caso. Pero, de alguna manera, es siempre una palabra que se dirige directa, cercana, íntima, como queriendo llegar al interior de cada uno, para llenar los vacíos que pueda experimentar, para encontrar sentido a todo lo que es y hace.

 

Sus parábolas tienen esa intención, por eso se mueven en el ámbito de lo cotidiano. No son grandes reflexiones teológicas, sino realidades de la vida que desde lo cotidiano y sencillo nos tratan de adentrar en lo más profundo. Por eso, muchas veces, aún en ese lenguaje sencillo, se vislumbra el misterio que nos desborda, y que tiene que ser explicado, como en algunas ocasiones los propios discípulos se lo piden a Jesús. Tal vez por eso, por ser tan sencillo y porque, a veces, esperamos respuestas complicadas, a lo grande, es que nos pueden resultar complejas.

 

Por todo ello, es importante la aclaración de Jesús. Todas sus palabras, sus parábolas, su mensaje, aunque va buscando tocar el corazón de cada uno, tiene la intención de que se extienda, de que llegue a todos, de que cada uno se convierta, desde su propia realidad, en portavoz de esa palabra, de ese mensaje, en lo posible hecho vida, que es como las cosas mejor llegan y convencen, a quien está dispuesto a abrirse, por supuesto, y acogerlo.

 

Éste es preciosamente el reto que tenemos hoy entre manos. El de ser comunicadores de lo que escuchamos, en ser portavoces de lo que vivimos o intentamos vivir. Porque nuestra vida, muchas veces, es más un intento que una realidad, lo importante es que ese intento sea sincero. Y ahí es donde, tal vez, cada uno tengamos que mirar la situación de nuestra propia realidad.

 

Lo repetimos porque es así, nos guste o no. Nos pesa el marco en el que vivimos, nos pesa y nos frena, sobre todo porque nos desconcierta, y porque lo que se hace normal en el ambiente corre el riesgo de hacérsenos también normal a nosotros, con lo que es fácil justificar. Y Jesús nos vuelve a pedir que estemos atentos, que pongamos en juego lo mejor de nosotros, y que miremos cómo lo hacemos. En nuestro ser y hacer está de alguna manera inscrito lo que, tarde o temprano, vamos a recibir.

 

Tenemos que vivir con gozo profundo nuestra fe. Pero esto no significa superficialidad. La vida tiene momentos encantadores, pero construirla no es broma, conlleva muchas implicaciones, es capaz de bien y de mal, de sembrar vida o muerte, y ello nos debe llevar a mirarla con seriedad y con mucha esperanza. Por eso es muy importante que mantengamos en alto la luz de Jesús, para que sea ella la que nos ilumine constantemente.

 

 

ORACIÓN:      

“Que sepa discernir”

 

 

            Señor, tengo la sensación cuando te escucho de que mi vida a veces anda demasiado escondida, de que me puede la prudencia, no como prudencia, que siempre será algo bueno, sino como justificación para no complicarme, para callar, para no manifestar en ciertos ambientes o lugares lo que soy o lo que creo. Y sí, tú mismo hablaste de prudencia, pero no de cobardía. Es cierto que muchas veces no sé cuál es la actitud adecuada, pero me gustaría al menos, tenerlo presente, estar atento, y tener claro, que mi ser cristiano me tiene que llevar a ser testigo tuyo, porque tú eres luz para el mundo. Ayúdame para que sepa discernir y, antes que nada, para que viva con gozo lo que siento ser, porque estoy convencido de que ahí está el secreto de mi responder y actuar. Ayúdame, Señor, y gracias,

 

 

CONTEMPLACIÓN:      

“Que venga tu palabra”

 

 

Que venga tu palabra, Señor,

que venga tu palabra

e ilumine mis rincones oscuros;

porque en esos rincones

también hay belleza,

hay escondida nostalgia de bien.

Que venga tu palabra, sí,

y caliente mis entrañas

y despierte mis deseos,

y les haga gestar

anhelos de sensibilidad y de vida.

 

 

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