Semana 7 Jueves

TIEMPO ORDINARIO

 

Jueves 7º

 

 

LECTURA:                  Marcos 9, 40-49”

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.

Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al abismo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al abismo. Y si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al abismo, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego.

Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis ? Repartíos la sal y vivid en paz unos con otros.

 

 

MEDITACIÓN:                 “Si la sal se vuelve sosa”

 

 

            Muchas veces no nos gustan tus advertencias, Señor. Tenemos una especie de tendencia natural a rechazar aquello que nos puede inquietar o interpelar. Nos gusta que nos adulen, aunque sea falsamente y por interés, es igual, y nos lo llegamos a creer; pero no nos gusta que nos hagan reconocer nuestras debilidades o nuestras negatividades, porque aunque las hagamos conscientemente rechazamos las consecuencias negativas de lo que hacemos.

 

            Y tú, Señor, tocas constantemente nuestras conciencias, nuestras actitudes, no para incordiar, sino para mantenernos conscientes atentos, a nuestros actos y sus consecuencias, con sinceridad, con humildad, con verdad. Nadie somos perfectos,. Toda nuestra vida es un aprendizaje, un construirnos continuamente. Tenemos derecho al error, pero también la capacidad de rectificación. Al final está la consciencia de hacia dónde queremos caminar, cómo queremos  construir nuestra vida, hacia dónde queremos que se encaucen nuestras prioridades, nuestros valores, hacia la construcción de un hombre virtuoso, o hacia ninguna parte y que nos arrastre la corriente.

 

            Y todo ello está presente en este lenguaje denso, fuerte, duro de Jesús. Cierto que no es para asustarnos sino para decirnos que la vida, nuestra vida y la de los demás, es importante. Y que nuestra llamada original no es a hacernos el mal sino el bien. Porque el mal hace daño siempre al hombre, trata de anularlo, de convertirlo en objeto, en víctima, y lo peor que puede pasar es que nos acostumbremos a ello. Por eso, lo triste es ver que a pesar de que llenamos de leyes nuestros códigos no logramos avanzar en ello, lo que da la sensación de que humanamente no sabemos, no podemos o no queremos salir.

 

            Y todo ello, cuando el hombre está por medio no es baladí, en nuclear, y tú te has puesto con toda tu fuerza y dramatismo al lado de la dignidad del hombre. Y nosotros, los tuyos, yo, tengo que aprender, en mi camino de aprendizaje, superando mis errores y dificultades, a ser como tú. Para ello tenemos que tener la valentía y el coraje de la radicalidad, de cortar a tiempo o a destiempo, pero cortar aunque nos duela, y de mantener en plena eficacia la fuerza de tu sal porque si no con qué salaremos, con qué mantendremos vida, con qué generaremos humanidad. Todavía, Señor nos queda mucho camino por andar, mucho que convertir, mucha fe que purificar y despertar. Tú nos sigues abriendo el camino. Ayúdanos.   

 

           

ORACIÓN:                 “Al lado del hombre”

 

 

            Señor, no solemos leer muchas veces estos pasajes, nos parecen exagerados y nos asustan. Nos da la sensación de que nos pones frente a un Dios duro, en lugar de descubrir que nos estás situando al lado del hombre y de su dignidad. O tal vez lo vemos con tanta claridad que preferimos mirar a otro lado. Y es que a la hora de la verdad nos inquietan nuestras posibles o reales actitudes más negativas frente a los demás. Sin embargo, todo ello es purificador porque es una llamada a mirarnos con ojos de humanidad, a romper con todo aquello que nos rompe o nos anula y, por eso, tu palabra resuena con toda la fuerza de la actualidad. No, no se trata de quedarnos en la literalidad de las imágenes, que son eso, imágenes, pero duras porque quieren expresar la fuerza del mensaje. Que lo vea, Señor, para que recupere y mantenga la fuerza de tu sal de vida y para la vida.    

 

           

CONTEMPLACIÓN:                 “Llegas”

 

 

 

Llegas con la fuerza de un torrente

que quiere arrastrar y limpiar

mi realidad más profunda.

Llegas para defender mi dignidad

y abrirme compasivo a la de todos.

Llegas a enseñarme humanidad

y a poner sal de vida en mis gestos,

a veces distorsionados o perdidos.

Llegas a poner sueños de esperanza,

a abrir cauces y caminos,

a desbrozar mi corazón herido.

Llegas para poner transparencia

en mis sueños cautivos

y fuerza en mis brazos caídos.

Llegas gritando canciones de vida

y deseo aprender tu melodía.

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