Jueves después de ceniza – 3

JUEVES DESPUÉS DE CENIZA

 

 

 

 

LECTURA:              Lucas 9, 22‑25”

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos  sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»

Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga  conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve  a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

 

 

 

MEDITACIÓN:                 “Por mi causa”

 

 

            Estamos ante un texto claro y duro. Tal vez tan claro y tan duro como lo es la vida misma. Queremos edulcorar las cosas, queremos convertirlo todo en fiesta, hemos pensado que la felicidad que ansiamos excluye cualquier tipo de dolor y…, no es así. Por eso, tal vez lo estamos superficializando todo. Estamos banalizando las actitudes, la vida, y con eso lo único que estamos generando es más sufrimiento inútil y, a veces, absurdo; y tanto fracaso a la hora de organizar y orientar nuestras vidas.

 

            Y Jesús tal vez no nos gusta a veces porque es así de claro, porque llama al pan, pan, y al vino, vino. Podía facilitar o suavizar la llamada para hacerla más sugerente, pero ya no sería real, nos estaría engañando; y, por eso, lo presenta así de claro y sencillo, “el que quiera”. Jesús no fuerza, invita, presenta, desde la realidad, desde la verdad de la vida y de su opción ante ella. Y es la que es, y si el no la endulza no la podemos endulzar nosotros.

 

            Y así, al comienzo de esta cuaresma de la fe, cuando el Señor nos va a adentrar en su causa nos pregunta nuestra disponibilidad. Nos invita a asomarnos a ella, a él, y también, lógicamente a nosotros, a cada uno, para descubrirnos en nuestra verdad, cómo estamos, hacia dónde queremos ir, qué queremos hacer con nuestra vida, por dónde la queremos orientar, hacia dónde la queremos llevar, qué pasos estamos siguiendo o queremos seguir.

 

Y todo ello, simplemente para reafirmar o reconvertir, para girar o seguir adelante; para mirar hacia cualquier lado o seguir mirándole a él, pero cada vez con más fuerza, con más ilusión y con más decisión. Y, todo, porque en nuestro caminar, en la andadura de la vida y de los años que pasan, y que nos van ofreciendo su experiencia, si queremos aprovecharla y convertirla en sabiduría, vamos aprendiendo o pudiendo aprender lo que de verdad vale, lo que merece la pena, lo que tiene y da sentido, lo que me humaniza o puede hacerlo.

 

            Y así, Jesús nos recuerda que optar por su causa, por su persona y su obra, supone salir de uno mismo y romper con esas ataduras que nos aprisionan a nosotros mismos y a los otros, para hacernos más libres, para hacer de nuestras personas, de lo que somos y tenemos, un don para nosotros mismos y los otros. Y eso, puede parecer que nos hace perder, pero es la única forma auténtica de ganar, de ganar en nuestra verdad, en nuestra autenticidad, en nuestra humanidad.

 

            La cuaresma nos brinda esta oportunidad y nos invita al reto renovado del ahondamiento en nuestra actitud de conversión que, porque nos remite al Dios que se nos ha manifestado en Jesús, nos abre la mente y el corazón a su persona y a su causa, y nos descubre que merece la pena seguir ahondando con todo nuestro ser en ella. Aprovechemos esta cuaresma que quiere potenciar y hacer más transparente y auténtica nuestra fe que culmina en resurrección, en vida, en plenitud de felicidad.     

 

 

 

ORACIÓN:              “Atrayéndome hacia ti”

 

 

            Señor, soy de los que afirman seguirte, optar contigo por tu causa, la causa de la construcción del Reino de Dios.  Pero sabes que no siempre estoy poniendo en juego todo lo que soy, ni yo mismo sé el porqué de mis incongruencias. Pero tampoco me asustan, ni hacen que me esté lamentando siempre. Soy yo, en mi realidad, en mis deseos, anhelos y, a veces, frustraciones e incoherencias. Pero sigo queriendo caminar desde ti, quiero seguir adentrándome en ti y ser más fiel, más coherente. Sé que no lo haré nunca al cien por cien, pero en mi camino, en el camino de mi vida y de mi historia quiero que siempre estés tú ilusionándola, empujándola, dándole sentido. Se abre ante mí esta nueva cuaresma, cuaresma de la fe, nos gritan este año por todas partes, y me gusta, me gusta la llamada, tu llamada, y el reto, tu reto. Quiero seguir escalando mi adentramiento en ti, y lo sigo sintiendo como la mejor aventura de mi vida. Sigue atrayéndome hacia ti.     

 

 

 

CONTEMPLACIÓN:              “A mi lado”

 

 

Entrar en tu camino,

seguir tus pasos,

sentir el calor

de tu presencia,

el silencio y el grito

de tus palabras,

la fuerza y la ternura

de tu amor que sale

a mi encuentro

en el gozo y en el dolor,

en la vida y en la muerte.

Siempre a mi lado,

firme y fuerte,

visible e invisible,

a mi lado,

siempre.

 

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