Jueves de la Semana 1 de Cuaresma – 3

CUARESMA

Jueves 1º

 

 

 

LECTURA:                “Mateo 7, 7‑12”

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!

En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

 

 

 

MEDITACIÓN:                “Buscad”

 

 

            Creo que éste es el reto con el que el hombre se ha encontrado siempre frente a Dios y frente a sí mismo, y sigue siendo el reto de hoy, tal vez estemos viviendo en uno de los momentos históricos en el que más necesaria y urgente se hace esta actitud.

 

No se trata de ser negativo, sino de asomarse a la realidad, con la máxima objetividad y sinceridad posible, para constatarlo. No se sana una enfermedad cerrando los ojos ante ella, sino analizando y estudiando bien sus síntomas, sus efectos, para dar con la mejor solución que la cure. El problema lógicamente surge cuando el enfermo no se reconoce tal y, cuando quiere poner los medios, ya no hay remedio.

 

No hace falta ser muy agudo, ni muy ingenuo, para ver que tanta preocupación por el  bienestar material nos está generando un malestar general; y la pérdida de principios y relativización de todo nos ha ido conduciendo a una banalización y superficialización de todo, o esa impresión da, que no está consiguiendo hacer posible esa ansiada felicidad que todos deseamos.

 

Evadimos el hacernos preguntas por el sentido no ya de la vida, sino de lo que hacemos y sus consecuencias. Da la sensación de que lo mismo da tener valores que ser indiferentes a casi todo, o no. La búsqueda del sentido de la vida, de mi vida, no digamos ya de Dios, suena a no sé qué, y sólo experimentamos un deterioro personal y de relaciones creciente.

 

Ante todo ello, Jesús nos invita a buscar. No tenemos la vida hecha, Dios no nos da soluciones, nos ofrece instrumentos con los que trabajar desde nuestra responsabilidad y libertad y, por supuesto, camina a nuestro lado si le dejamos, y aún así no nos exime de buscar, de construir nuestra vida, de darle un tono, un sentido, desde su oferta de salvación.

 

Dios sigue siendo un reto en nuestra vida, no un freno. Dios quiere que abramos caminos, que los descubramos, no nos los da hechos. No ha creado muñecos, sino seres adultos, responsables, en línea de crecimiento, de desarrollo, de evolución, de potenciación de toda la riqueza de su hondura intelectual y moral, de su capacidad de trascendencia, el resto es labor nuestra en la que él coopera, guía, estimula, empuja, sostiene. La fe no es un armazón, un corsé que nos aprisiona, sino una luz y una fuerza que ilumina lo que no somos capaces de ver por nosotros mismos. Abrirnos y adentrarnos en nuestra realización con ella, es la mejor y mayor aventura de nuestra humanización. Abrirnos a esa sorpresa continua de nuestra historia es un regalo que se nos ofrece en este tiempo cuaresmal. Así que sigamos buscando, porque el que busca encuentra.          

 

 

 

ORACIÓN:                “Encontrarme contigo”

 

 

            Muchas veces tenemos miedo a encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra propia verdad, y preferimos volver la cara hacia otro lado para que nada nos interpele. Sabemos muy bien qué nos cierra en nosotros mismos o las consecuencias de ciertas actitudes que quisiéramos abandonar pero que un sinfín de realidades nos impiden o hacemos que nos lo impidan. En medio de toda esa realidad que, a veces, he palpado con más fuerza, puede ser que hasta con dramatismo, quiero seguir volviendo la mirada hacia ti. Quiero seguir en el empeño de asomarme a lo mejor de mí, en el empeño de encontrarme contigo o, tal vez mejor y más fácil, de dejarme encontrar por ti. No es un juego de palabras, es una realidad que define mi vida, la orienta y la llena de sentido. Y no me importa que muchos no lo entiendan porque, al fin y al cabo, se trata de mi vida, aunque no es del todo verdad, ya que lo que realizo y soy alcanza a muchos en lo bueno y en lo malo. Por eso, sigue ayudándome en el empeño.         

 

 

 

CONTEMPLACIÓN:                 “Me buscas”

 

 

No sé si te busco,

ni siquiera sé

si sé buscarte.

Pero sí sé

que tú me buscas,

que cada día

sales a mi encuentro,

que me amas

y que me llamas.

Y eso me basta

para otear

en el horizonte de mi ser,

el aliento de tu vida,

la claridad de tu luz,

la belleza de tu paz,

la fuerza de mi esperanza.

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