Semana 3 Jueves

TIEMPO ORDINARIO

 

Jueves 3º

 

 

 

LECTURA:             Marcos 4, 21-25”

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la muchedumbre: ¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz.

El que tenga oídos para oír que oiga.

Les dijo también: Atención a lo que estáis oyendo: La medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

 

 

 

MEDITACIÓN:             “En el candelero”

 

 

            En estos tiempos que vivimos, igual que en tiempos de Jesús, tal como nos narra el evangelio y como él hizo, y en todos los tiempos, la luz que él ha venido a traernos no es para esconderla, es para que alumbre. Si no fuese así no hubiese hecho falta que se hubiese encarnado. Con la claridad velada del Antiguo Testamento nos valía. Pero Dios se nos quiso manifestar en su plenitud, quiso manifestarnos su rostro, quiso que entendiésemos con más claridad la cercanía de su presencia y sus consecuencias; y, para eso, se encarnó.

 

            Y eso que se hizo realidad en Jesús tiene que seguir haciéndose realidad hoy a través nuestro. Gracias a que su luz se puso en el candelero de muchos cristianos, nos ha llegado hasta nosotros. Podrán haber sido muchas las oscuridades de la Iglesia y seguir siéndolo; podrá seguir habiendo muchos bautizados mediocres o malos; y ahí tendremos que ponernos la mano en nuestro corazón, pero nadie ha impedido que la buena noticia del evangelio nos siga llegando en su pureza. Nuestros pecados no pueden borrar ni eliminar el mensaje, aunque lo puedan ensombrecer nuestras miserias y defraudar a muchos; y eso, ciertamente, no nos puede dejar impasibles ni indiferentes. Pero está claro, que no nos anunciamos a nosotros, anunciamos la buena noticia que nos ha traído Cristo. Pero, no cabe duda, ello está pidiendo que nuestra coherencia, que nuestro seguimiento sea cada vez más auténtico para testimoniarlo con la vida y hacerlo más creíble.

 

            Y ahí resuena esta voz de Jesús. Su mensaje esta para salir a la luz y dar luz. Podremos celebrarlo y vivirlo en la intimidad, pero sus efectos tendrán que manifestarse siempre en nuestras actitudes. Más aún, cuando algo se ama de verdad, cuando algo mueve y da sentido a nuestras vidas, habrá que aprovechar todos los momentos y circunstancias posibles para anunciarlo y testimoniarlo, porque la luz no se puede apagar, no está hecha para ser tapada. Y bien sabemos que necesitamos luz en medio de tanta oscuridad que estamos sembrando. Cada uno sabremos dónde está nuestro candelero. Primero no cabe duda que en nuestro propio corazón para que sea el primero en ser iluminado. Si es así, seguro que tarde o temprano esa luz de nuestra fe y nuestro amor podrá encender a quien lo acoja. Una por una, no la guardemos, alimentémosla y con el respeto y la prudencia necesaria, nunca por cobardía, intentemos iluminar.

    

 

 

ORACIÓN:              “Fortalecer mi fe”

 

 

            Señor, gracias por tu luz. Gracias por esa claridad que me permite ver en medio de mis oscuridades y las que me rodean. Gracias porque esa luz me permite vislumbrar incluso más allá de las sombras y, por ello, seguir esperando, seguir creyendo, seguir amando. Sí, no soy ningún ingenuo, y no puedo serlo ante ti. Sé de mis sombras y las de la propia iglesia. Sé de mis incoherencias, que me duelen tanto como las de otros hermanos en la fe, porque no sólo entorpecen mi andadura sino que frenan el paso o la entrada de otros que esperan o necesitan algo de luz. Soy consciente de que a veces oculto tu luz. Por eso, ayúdame a fortalecer mi fe, ayúdame a ser portador de ella.    

 

 

 

CONTEMPLACIÓN:             “Eres luz”

 

 

En medio de mis sombras

vislumbro y ansío tu luz,

que ilumina mis caminos

 me abre nuevas sendas

y me descubre los tesoros

albergados en mi interior.

Eres luz que me ofrece vida

donde creía que no la había.

Todo se me hace nuevo,

y un reguero de esperanza

atraviesa el horizonte

de mis sueños perdidos

y en ti encontrados..

 

 

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