Martes de la Semana 2 de Adviento – 2

TIEMPO ADVIENTO

 

Martes 2º

 

 

 

LECTURA:             Mateo 18, 12‑14”

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

 

 

MEDITACIÓN:                 “En busca de la perdida”

 

 

            Mirando a nuestro entorno a la luz de esta lectura y, ciertamente exagerando un poco, ya que no se trata de que veamos tan negativo el panorama, me preguntaba si hoy Jesús no tendría que cambiar el texto y decir que si “uno tienen cien ovejas y se le pierden noventa y nueve”, entonces ¿qué haría?; ¿cuidaría de esa solita para que no se le pierda, o iría con más razón, porque son muchas, en busca de las otras? Pienso que cualquier cosa menos quedarse parado. Y lo digo porque a veces parece que ha dado esa sensación, de que tenemos tantas perdidas que a las que están se les mantiene con los justito, a veces hasta un poco abandonadas porque son pocas y mayores; y a las otras no se les busca porque no nos atrevemos a ir a su encuentro, porque hay que respetar el que se  hayan ido, cada uno es libre, y porque hasta a veces no sé si estamos convencidos de que nuestros “pastos” son mejores que los que les ofrecen por ahí, ya que ni nosotros mismos los aprovechamos del todo. Así nuestro ejemplo no es precisamente muy estimulante.

 

            Vuelvo a repetir que estoy caricaturizando tal vez demasiado la situación, pero algo de eso hay. Y, por eso, el Papa, nuestro supremo pastor en la tierra, consciente de esa situación, nos ha proclamado un año de la fe, y nos está llamando a la “nueva evangelización” que quiere comenzar dentro de la propia Iglesia y, es que, poco podemos conseguir si no estamos convencidos plenamente de que tenemos el mejor de los alimentos, el mejor de los mensajes, si Cristo no es el que mueve totalmente nuestras vidas, cuando lo que se trata precisamente es de anunciarle a él, de ofrecerlo no como el mejor sino como el único alimento de vida eterna.

 

            Y en esta tarea estamos incluidos todos. El Sínodo habido en Roma sobre este tema nos lo ha recordado con claridad: pastores y laicos, cada uno desde nuestra realidad, pero todos, porque todos estamos en la misma barca, porque todos somos Iglesia; porque los pastores son unos poquitos con una misión crucial, de la cual no podemos prescindir, pero limitada y sólo extendible a través de la acción de cada cristiano en el ámbito en el que vive: familiar, laboral, social, político, cultural… Tenemos que contagiar y anunciar, tenemos que ofrecer, llamar y buscar, con todo el respeto posible y humildad, pero con toda decisión si es que estamos convencidos del bien de la salvación que hemos recibido y del que somos portadores.

 

            Somos más dados a quejarnos, a lamentarnos de la situación, y es el momento de tomar conciencia de que estamos en el momento privilegiado de ahondar nuestra fe en Cristo Jesús, vivirla plena y gozosamente convencidos, y a testimoniarla humilde y decididamente con la fuerza del Espíritu. Tomar conciencia de nuestra realidad de bautizados, y de que aquello fue mucho más que un rito que hicieron con nosotros, es la aventura a la que estamos llamados en este hoy de nuestra historia. Pidamos al Señor que lo entendamos y que lo vivamos con gozo y esperanza, y que este adviento sea un momento de luz para dejarnos atraer por él.   

 

 

 

ORACIÓN:              “Quiero seguirte”

 

 

            Señor, gracias porque sigues saliendo a nuestro encuentro. Y es que tú sabes que, tal vez no nos hemos alejado físicamente de tu grey, tal vez no nos hemos perdido, pero sí que andamos un poco despistados y tenemos miedo. Y estoy convencido de que tenemos miedo porque nos falta dejarnos seducir totalmente por ti, enamorarnos de ti. Por eso hablamos mucho todavía de normas, de cumplimientos, de moralidades, y sí, hay que hacerlo, pero partiendo de ti, porque sólo el encuentro contigo nos puede hacer entender el valor, el sentido de todo lo demás, de todas las consecuencias que arrancan del amor. Porque no somos cumplidores de normas, por buenas que sean, somos o debemos ser, enamorados convencidos de tu amor, que te llevó a dar la vida para manifestarnos nuestra dignidad de hijos, y desde ahí construir un  mundo fraterno. Y esto no entra dentro del ámbito de las utopías, sino de lo posible si fuésemos capaces de abrirnos todos al don de Dios. La distancia no la pones tú, la ponemos nosotros en nuestro empeño por rebajar las posibilidades de nuestro ser humanos y hechura divina. Señor, muchos no conocen tu mensaje, otros no quieren conocerlo, nosotros marcados por nuestras limitaciones, por nuestros condicionamientos, por nuestras comodidades o miedos, no aportamos mucha luz cuando tantos nos miran. Pero en mi pobreza, está latente mi búsqueda, mi deseo, mi horizonte de esperanza, estás tú, y quiero seguirte y quiero ser humildemente, testigo enamorado de tu amor.     

 

                       

 

CONTEMPLACIÓN:                  “A tu lado”

 

 

 

Sigue buscándome

sigue saliendo a mi encuentro

y sanando las heridas

del camino que sigo

y, del que, a veces, salgo.

Sigue atrayéndome hacia ti,

y mantenme a tu lado

para alimentarme de tu amor.

Ayuda a mi corazón

para que siga latiendo

a tu ritmo de vida

y poniendo vida, tu vida.

Déjame sentir tus brazos

en los pasos oscuros

de tantos días que no veo

y siento mil amenazas.

Que tu palabra firme y serena

guíe mis pasos hacia ti.

 

 

 

 

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