Jueves de la Semana 2 de Adviento – 2

TIEMPO ADVIENTO

 

Jueves 2º

 

 

LECTURA:               Mateo 11, 11‑15”

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más  pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente  violenta quiere arrebatárselo.

Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

 

 

 

MEDITACIÓN:                “Violencia contra el reino de Dios”

 

 

            Sabemos que Jesús siempre nos estimula, su mensaje es así. Pero también es cierto que lo hace pisando tierra y que no eludió nunca los aspectos negativos, con todo realismo, de dificultades, persecuciones, etc. No era teoría. La experiencia de todos los profetas; de Juan, el último y el primero, y del mismo Jesús, lo mostraba con toda claridad. No lo ocultó a los suyos, advirtió de ello y es importante que nosotros lo sigamos teniendo claro, no para vivir asustados, sino precisamente todo lo contrario, para saber dónde estamos y cómo estamos llamados a actuar, a responder, con ilusión, con valor.

 

            El reino de Dios, Dios mismo en su relación con nosotros, fue acogido y rechazado por muchos, y hasta dio la sensación de que el mal tuvo más fuerza que él, como a veces lo parece hoy. Porque hoy seguimos palpando ese rechazo de forma de nuevo virulenta o velada. Y es importante que no cerremos los ojos para no querer ver lo que es evidente, y para que no perdamos el papel que estamos llamados a desempeñar.

 

            Sí, Dios sufre violencia, lo sabemos y palpamos,  y eso hace que en ciertas situaciones, para que no nos alcance, rebajemos nuestros compromisos y entremos casi de lleno, y sin darnos cuenta, con plena normalidad, en el ambiente pagano que nos circunda. Y no se trata de ser negativo o de ver sólo el lado más oscuro de las cosas, se trata de realismo, de ser capaces de ver las cosas como son para tratar de responder desde lo que somos. Tristemente estamos asistiendo a una sangría de bautizados que se alejan de la Iglesia. Si se trata de ver motivos negativos en nosotros seguro que los tienen,  porque nosotros mismos los podemos ver si somos sinceros; pero si se trata de mantener la mirada y el corazón en Cristo, el referente de nuestra fe, de nuestro anhelo por seguir intentando dar lo mejor de nosotros, a pesar de nuestras limitaciones, es que sencillamente se le ha apartado por seducciones más fáciles y atractivas.

 

            Por eso, ser conscientes de dónde estamos, es vital, para saber que es el momento de nuestra coherencia, de apoyarnos firmemente en Cristo, de vivir y testimoniar nuestra fe y nuestros valores, y llegar a convencer de que somos portadores de lo que más dignifica nuestra realidad humana. Sí, es cierto, hoy estamos en tiempos de que eso exige una valentía que antes parecía no ser necesaria y eso, lejos de amedrentarnos, nos debe servir de estímulo. Si Dios sufre violencia sigamos respondiendo desde él con su fuerza, con la fuerza del amor. Este adviento de la fe, no lo olvidemos, nos quiere ayudar a potenciarlo.

    

 

 

ORACIÓN:                “Seducir por ti”

 

 

            Hay palabras que nos dan un poco de miedo, pero la verdad es que vivimos hoy en día, en un clima en que la violencia está a la orden del día, de mil maneras y desde mil situaciones. Por mucho que lo quisiéramos ocultar las noticias nos lo recuerdan cada día con toda su crudeza. Y la Iglesia no se escapa de ella, y eso nos desconcierta y asusta, es así. Por eso, Señor, tu palabra me resuena con una fuerza y una radicalidad especial. Sé y siento que no es el momento de las medianías. No es el momento de la evasión ni del contemporizar. Es el momento de la verdad, de vivir la verdad de lo que creemos y somos con toda su fuerza y sus consecuencias. De demostrar hasta qué punto tú eres el punto de referencia de nuestra vida. Cuando todo es fácil es sencillo, cuando todo parece ponerse en contra, a veces, hasta tristemente, nos convencen o, al menos, nos desconciertan, Y, eso, ya es suficiente para quitarnos fuerza. Por eso, Señor, tengo que pedirte de nuevo valentía. Y tal vez, antes, que me deje seducir por ti. Ya sé que eso depende de mí, que mi respuesta la tengo que dar yo, que tú ya te me has dado todo, pero necesito expresarte mi deseo, mi necesidad. Atráeme hacia ti para que te manifieste allí donde esté, desde el gozo convencido de mi fe reforzada en ti.    

 

 

                       

CONTEMPLACIÓN:               “Violéntame tú”

 

 

Violéntame tú, Señor,

sí, violenta mis inseguridades,

violéntame con tu amor.

Sigue seduciéndome

con la caricia y al fuerza

de tu palabra esperanzada,

con el susurro de tu Espíritu

que haga arder mi corazón.

Acércame a ti

y da firmeza a mis pasos,

a mis palabras y a mis gestos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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