Miercoles 15º

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TIEMPO ORDINARIO

 

Miércoles 15º 

 

 

LECTURA:         Mateo 11, 25-27”

En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

 

MEDITACIÓN:               “A la gente sencilla”

 

 

            No lo puedo evitar. Esta afirmación tuya me resulta entrañable. Creo que es nuclear y me abre una perspectiva de esperanza. No sé si tal vez cierra el abanico de personas que han sido, son y seguirán siendo capaces de ti, pero me parece increíblemente maravilloso, que la gente que pueda entender tu mensaje, la gente que sea capaz de acogerla, pueda ser definida, se le pueda dar el título, de “gente sencilla”, sin más. Y no, con eso no estás diciendo que tengan que ser los que tengan poca cultura, o pocos medios económicos, no. Es una definición que va más allá de las categorías del tener, sino que entra de lleno en la del “ser”, todo aquel que desde la actitud de su corazón, para contigo, para consigo, para con los demás, podemos decir que es “gente sencilla”. Para mí, es una gozada y una esperanza.

            Por otra parte, no es una actitud fácil. Sí que todos, pienso yo, hemos conocido a personas sencillas por naturaleza, que da gusto estar y tratar con ellas, pertenezcan a un estrato social u otro, y que son así sin ningún esfuerzo, lo son, tienen esa suerte. Pero hacerse sencillo, de verdad, así, con esa naturalidad, en esta época de autosuficiencia, no es nada fácil, y quien se quiera adentrar en ese logro, puede ser todo un héroe. Porque da la sensación que en un ambiente donde el dinero parece que circula o ha circulado con aparente facilidad, ya que la crisis dolorosa que estamos atravesando está cambiando muchas realidades, la facilidad del aumento cultural y de formación, algo maravilloso; la dejación de la educación que ha generado una dolorosa pérdida de valores, y otros etcéteras que se podrían añadir, está haciendo aumentar el número de situaciones que complican, dificultan y hacen más difíciles las relaciones, cuando parece que tenía ser lo contrario.

            No, no es fácil definir las situaciones que vivimos, todo la realidad es muy compleja, y se ha complicado o lo estamos complicando más. Por eso, cada vez que leo estas palabras tuyas me saben a gloria, a llamada, a esperanza, a reto. Me ayudan a ubicarme y a encontrarte. Y qué cosa, pero es que ahí no fallas. En la gente sencilla te encuentro siempre. Y en mi tendencia a escorarme hacia otros lados, yo quiero ubicarme ahí, entre ellos, contigo. Ahí vislumbro esperanza. Y una buena noticia, hay muchas más de las que parece o nos quieren hacer ver, aunque haya empeño en taparlas.         

ORACIÓN:            “Un corazón senicllo”

 

 

            Señor, te doy gracias también yo, porque tu afirmación me produce paz. Se convierte también en un reto, y me ayuda a saber hacia dónde tengo que dirigir mi mirada, por donde tengo que ir dando forma a mi corazón. Necesitamos descubrir la sencillez que nos abra a nuestra realidad humana, que nos haga buenos, misericordiosos, hombres de bien portadores de paz, solidarios, cercanos, sensibles, humanos. Creo que únicamente es un corazón sencillo donde pueden caber y darse todos los signos de humanidad que necesitamos para  no destruirnos. Es ahí donde te empeñaste en recordarnos la necesidad de trabajarnos. Sabes que no es fácil, el ambiente no suele ayudar a eso, pero tal vez por eso el reto, la llamada, y tu afirmación se hace más necesaria e importante. Ayúdame a construir un corazón sencillo como el tuyo.        

 

CONTEMPLACIÓN:              “Dios sencillo”

 

 

Cuántas veces me empeño

en buscarte donde no estás.

Cuántas veces desprecio

los espacios amplios donde habitas.

Cuántas ocasiones desperdicio

de encontrarme contigo

y de salir al encuentro de los otros,

mientras me multiplico en lamentos.

Y tu palabra me sale al encuentro

para guiar mi mirada,

y hacerme esbozar una sonrisa

que esponja mi corazón,

al descubrirte sencillamente,

Dios sencillo,

en tanta gente sencilla

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