Martes 11º

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TIEMPO ORDINARIO

 

Martes 11º

LECTURA:        Mateo 5, 43-48”

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.

Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian.

Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

 

MEDITACIÓN:           “Sed perfectos”

 

            El ejemplo que pones es contundente, la lluvia, todo lo bueno que forma parte de tu naturaleza creada, es para todos sin distinción, buenos y malos, y a nadie nos llama la atención, lo vemos tan normal, aunque no nos importaría que al que nos hace mal le cayesen tormentas todos los días, o le hiciese un sol de justicia todo el año, pero claro, no somos tú.

            Y tú nos invitas a torcer nuestro punto de referencia. El modelo no está en nosotros, el modelo está en Dios, está en ti, y nos invitas a mirar y a copiar el modelo, no como algo que tengamos que hacer automáticamente ya desde ahora, como un resorte; tú sabes que nuestra naturaleza tiene sus ritmos y nuestra psicología igual. Simplemente nos invitas a forjar un camino, a tratar de construirlo, despacio pero con firmeza y convicción, porque aunque nos cueste, aunque puede ser que no lo entendamos, esa es la única forma posible de construir una humanidad nueva, y si así no lo conseguimos de otra manera sí que será imposible.

            No se trata de ir de ingenuo por la vida, ni de lelo o algo por el estilo. Tú no pasaste así por nuestra tierra. Tuviste muy claro dónde estaba el norte, qué tenías que ofrecer y comunicar. Ciertamente que acabaste mal, pero muchos creyeron y siguen creyendo que es la única manera que el hombre tiene de ser plenamente hombre. Y si la humanidad sigue rota y seguimos haciendo jirones la historia es porque todavía seguimos respondiendo de manera equivocada. El tema es que no estamos dispuestos a experimentar el precio de esa postura e iniciativa, pero entonces tampoco tenemos derecho a quejarnos.

ORACIÓN:         “Parecerme a ti”

 

            Me suena grande, y máxime cuando experimento mis contradicciones y mis sombras. Pero, Señor, sí, quiero. Quiero parecerme a ti. No lo conseguiré nunca, ya lo sé, pero quiero parecerme a ti. Quero que en mi interior se desarrollo lo bueno, no la amargura, ni lo que me rompe y separa de los demás. Sé que no es fácil, lo experimento y lo veo cada día, por eso precisamente quiero. Y si tú me ayudas, sé que me puedo situar en el camino, al menos eso, y hasta soñar que, contigo, lo puedo conseguir.

CONTEMPLACIÓN:         “En ti”

 

Cuando me miras,

son tus ojos

cargados de amor

los que me ven.

Cuando me escuchas,

es tu corazón

el que oye

los gritos doloridos

de un hijo

que eleva sus manos

ansiosas.

Porque sabe

que en Ti puede encontrar

y aprender,

lo que todavía no tiene,

ni alcanza,

pero lo necesita

y lo quiere.

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