Miercoles VI de Pascoa

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MIÉRCOLES VI DE PASCUA

LECTURA:        Juan 16, 12‑15”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»

MEDITACIÓN:        “Os guiará”

 

            Ni podías decir todo ni aquellos discípulos torpes estaban en disposición de comprender todo lo que suponía la totalidad de tu mensaje y tu obra. Además desbordaste todo lo que ellos podían imaginar del Mesías anunciado y esperado. Habías roto todos los presupuestos, les estaban abriendo a una realidad nueva que no podían entender en toda su profundidad. El Espíritu iba a ser la garantía de esa comprensión y de esa capacidad de ir avanzando y profundizando en todo lo que habían conocido contigo. Desde esa dimensión se descubre la profunda relación y unidad entre Dios, tú y el Espíritu.

            No, no se trata de penetrar ahora ni de querer explicar una realidad que nos desborda en su profundidad, pero que podemos intuir. Lo importante es saber que tu obra y tu mensaje no quedaron truncados con tu muerte. Que fue incluso necesaria esa experiencia para poder dar un paso más hacia dentro en la comprensión de tu mensaje de amor, como paso de sanación y salvación de la humanidad, Y que desde esa realidad nos descubres la necesidad de una mente y un corazón muy abierto para descubrirte actuando y salvando a través de todos los signos de amor de la historia, hechos por cualquiera y en cualquier lugar.

            Es importante que lo descubramos: cada gesto de amor, cada mano tendida, cada corazón abierto dispuesto a responder a toda situación de dolor humano de cualquier tipo, se convierte desde ti en gesto salvador, en gesto humanizador, en gesto que da sentido a la vida porque habla de la dignidad inscrita en el alma humana y de su valor eterno. Y entrar en esa corriente se nos hace hoy más necesario que nunca o tan necesario como siempre.

ORACIÓN:         “Aportar salvación”

 

            Sigo queriendo abrir mi corazón a tu presencia. Quiero dejar que tu Espíritu aliente y estimule lo mejor que has puesto en mí. Señor, dame la capacidad para descubrir tu presencia y tus gestos salvadores en todo lo bueno que vea. Ayúdame a aportar salvación con mis gestos pequeños, a veces contradictorios, pero que anhelan entrar en tu corriente de amor.

Quiero, Señor, descubrir tu mano y tu voz que me dirigen hacia un espacio de esperanza que me hace vislumbrar un horizonte abierto donde encuentro toda la belleza y la bondad que has puesto en el corazón humano y, que un día, no sé cuando, terminará triunfando. Ayúdame, por eso, a mantener el corazón abierto, los oídos y los ojos atentos, y a descubrirte presente en todo y en todos.      

CONTEMPLACIÓN:         “La fuerza del amor”

 

Misterio profundo de amor

que llamas a la puerta

de mi esperanza

cuando parece todo perdido,

y que alientas el camino

de mi peregrinar,

a veces oscuro y vacío.

Ilumina mis sombras

con la fuerza de tu verdad,

y deja que mi corazón,

confuso y dolorido,

descubra la belleza,

y el gozo,

que has prendido en mí,

y la fuerza del amor,

con que has llenado

el corazón del mundo.

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