374.- Influencia de S .Agustín.

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Sean comunes todas las cosas para todos.

En Benito la desapropiación consiste en la total dependencia de cada monje en su abad. Y bajo la influencia de Agustín introduce la máxima de los Hechos:”Todo lo tenían en común”. Pero no  la toma en su total profundidad.
 Al referirse a la Iglesias de Jerusalén, Benito a diferencia de Agustín,  omite el “cor unum et anima una”, fundamento espiritual de la comunidad de bienes.
Por otra parte, su cita de los Hechos no es más que le expresión en términos escriturísticos  de la máxima del Maestro.”Las cosas del monasterio son de todos y no son de ninguno”.En esta última, el acento está puesto no en el”de todos” sino el de “nadie”. Lo mismo hace Benito, que después de decir que todas las cosas sean comunes, añade la contrapartida negativa: “nadie diga que algo es suyo”.
Para ambas reglas es menos importante el compartir, que el despojo total de los individuos bajo la autoridad del abad. Así como más adelante Benito se interesará  en la distribución desigual de lo necesario tal como lo había concebido Agustín, según los Hechos. De mismo modo aquí pasa rápidamente por la puesta en común de los bienes, signo de la unión de los  corazones. Muy interesado de dar a cada uno según sus necesidades, y de instaurar relaciones fraternas en la paz,  no llega a repensar en su perspectiva de comunión la noción fundamentalmente individualista  y vertical de la desapropiación que heredó del Maestro.
Hay un contraste entre la RB, la RM  y S. Agustín sobre la desapropiación. Agustín parte de la comunidad, de la  unión de corazones.  Esta significada en primer lugar por la puesta en común de los bienes, además  requiere la obediencia de todos a un superior.
El Maestro y Benito parten de la salvación individual y de sus exigencias. La primera de ellas es la renuncia a la propia voluntad, y la obediencia al superior que a su vez implica la desapropiación.
En cuanto a la comunidad, es algo secundario sobre todo en el Maestro. Pero sería un error si contrapusiéramos las dos perspectivas.
En el campo de la desapropiación, ambos enfocan esta virtud dentro de un marco social y jerárquico, que se inspira en la iglesia primitiva.
Por lo que se refiere a S. Agustín, la cosa es evidente, la iglesia de Jerusalén es propuesta desde el principio como modelo Y Benito que en esto sigue a Agustín, la referencia a los Hechos es igualmente clara. En  la RM esta referencia es mucho menos aparente. El Maestro no se contenta con citar las palabras de Cristo en el evangelio: “Vende y vende lo que tienes…” “cualquiera de vosotros que no renuncia a sus bienes, pueden ser discípulo mío”. Estas palabras invitan solamente  una vez por todas a despojarse de los bienes que se poseen. No indican una relación de subordinación a la comunidad ni a su superior. Esto solo aparece en la iglesia de Jerusalén. Los fieles traen sus riquezas y las ponen a los pies  de los apóstoles que a su vez distribuyen entre los necesitados. El Maestro alude dos veces a este pasaje de la Iglesia primitiva, recordando el episodio de Ananias y Safira,
El Maestro en el tema de la vida común es muy discreto y faltó la referencia de los Hechos en la que se dice que los apóstoles distribuían a cada uno según sus necesidades.  
El ejemplo de la iglesia primitiva en las diversas formas de cenobitismo no es tanto institucional cuanto espiritual y literaria. La relación más estrecha es la de S. Agustín. Para él la iglesia de Jerusalén es el modelo único y acabado de su fundación: unión de almas y de los corazones. Desapropiación de los individuos, comunidad de bienes distribución de lo necesario por el superior según las necesidades de cada uno. Agustín sigue este programa punto por punto. El Maestro por el contrario solamente hace alusiones fragmentarias y a veces veladas. Así cualquier fraude será descubierto y castigado como lo fue en el caso de Ananias y Safira. La infidelidad de estos, en el Maestro pasa a primer plano, cuando Agustín ni pensaba en ello. Los Hechos  solamente los evoca el Maestro para reprobar el vicio de la propiedad,
En cuanto a Benito, la referencia a los Hechos recobra en parte, la importancia y nitidez que tenían en Agustín, sin desdeñar la triste lección de Ananias y Safira. Le interesa sobre todo el ejemplo positivo de los primeros creyentes. En estos no recalca la comunión espiritual, sino solamente en orden creciente de importancia: la puesta  en común de bienes, la ausencia de propiedad privada y la distribución desigual de lo necesario.

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