197.-No reír mucho ni descomedidamente. (4,55)

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Al leer estos instrumentos, así como el capítulo 7, de los grados de humildad, se observa  que la regla de S. Benito no da mucha cabida a la risa.
Ya decía en la conferencia anterior que esto tiene mucho que ver con el carácter  de los diversos pueblos. (P. Francisco Rafael durante su estancia en EE.UU. lo observaba así)  S. Benito cita algunos textos bíblicos  para justificar esta postura. Pero hay otros textos que no la corroboran. Si bien Jesús dijo: Ay de vosotros los que reís, poco antes había dicho: Bienaventurados los que lloran, porque reirán.
La Escritura  juega con dos aspectos de la risa. Hay una risa  de incredulidad, pero que ante la maravilla divina puede trasformarse en una risa de feliz admiración.
Ciertamente el hombre bíblico sabe reír. Hay más textos de  los que a primera vista se cree de relatos bíblicos que encierran una gran fuerza cómica.
En realidad a través de los textos se oye más la risa del necio, es decir del hombre que camina fuera de la verdad, que la risa del justo.
La risa del necio es la risa impura (Ecle. 7,13) o sencillamente exagerada (21,20), mientras que la del sabio es  discreta.
Es sobre todo la risa del burlón. Termino de un significado muy preciso, que designa al hombre refractario a la corrección (Pro. 13, 1; 15,20) a la enseñanza, a la aceptación de la fe. El burlón es lo opuesto del sabio (Prov. 9,12) Responde con sus burlas a las palabras de Dios (Je 20,7s) Así sucedió ante el anuncio de la resurrección de los muertos por parte de Pablo en el Areópago.
El burlón se ríe del justo, sobre todo si sufre, (Sal 21,8: Lam 3,14) Los burlones se dejan oír en el Calvario.
La risa del creyente, del justo, también aparece en el Eclesiástico, que reconoce que hay un tiempo para reír (3,4). En efecto, la risa cambia de sentido  según las personas y los tiempos. En su día se reirá el justo del impío. (Sal 51,8) como Dios se burla de los burlones.
El ridículo que promueve la risa, es un arma contra los falsos dioses, manejado por Elías en el monte Carmelo y por la carta de Baruc. Los mártires Macabeo ejercen el sarcasmo  frente a su  perseguidor.
Sin embargo la risa del justo puede expresar que se desentiende de toda polémica y se ve colmada de felicidad por estar llena de Dios. (Sal 25,2: Job 8,21) o confiada como la mujer fuerte que sonríe  al día desde la  mañana.
Jesús dijo que la risa de los satisfechos (Luc 6,25) no duraría, pero lo que lloran les prometió reír con un gozo definitivo. (Luc 6,21)

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