76.-Modo de corrección.

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76.-Modo de corrección.
A los virtuosos y sensatos, corríjales de palabra, amonestándolos una o dos  veces. Pero a los audaces, insolentes, orgullosos y desobedientes, reprímales en cuanto se manifieste el vicio consciente de estas palabras de la Escritura,  “solo con palabras, no escarmienta el necio” y también,” da unos palos a tu hijo y lo librarás de la muerte.” (2,29-30)

 

El párrafo comentado estos días de atrás como estos dos de hoy, que son de una notable dureza, son propios de la RB, pues no se encuentran en la RM a lo menos tal como hoy la conocemos.
En los párrafos comentados en días anteriores, (23-25) hace hincapié que en la corrección a de acomodarse a las circunstancias  y a la variedad  de idiosincrasias que condiciona  el comportamiento de los monjes. Sobresale la frase en la que dice al abad que se muestre con la ternura del padre y el rigor del maestro.
 En los comentados ahora (29-30) determina con más exactitud el modo de la corrección. Dice S. Benito que debe ser  inmediata y efectiva. Por ello a los virtuosos y sensatos bastará  amonestarlos de palabra, pero a los duros e inflexibles, se les aplicará sin previo aviso el castigo corporal. “Da unos palos a tu hijo y lo librarás de la muerte “(Prov. 23,14) ¿Para que malgastar palabras en admoniciones?
Este proceder un tanto duro, está inspirado en la Palabra de Dios.  Para  obligar a los israelitas a obedecer a Dios, les hace  magníficas promesas, pero también si no le obedecen anuncia terribles castigos.
Para inclinarnos a cumplir el dulce precepto del amor, nos promete el cielo, pero  nos amenaza con su rechazo, en el caso contrario:”Apartaos de mi”.
Al hombre caído, no le bastan los motivos de amor y esperanza.  Necesita el temor, sobre todo al principio de su conversión.
Una ley que no es acompañada de una sanción, está expuesta a ser letra muerta. Si el código de circulación fuese solamente  exhortativo, sin multas ¿Cómo se andaría por las carreteras?
Esto también lo podemos aplicar a nuestra vida particular. Si nuestras resoluciones  particulares, no las acompañamos de alguna sanción, casi seguro que seremos poco constantes en el buen camino.
S. Benito une siempre a las prescripciones  de su Regla  el correspondiente castigo. No bastan las palabras para corregir al insensato y la concupiscencia nos ha hecho a todos más o menos insensatos. El gran sacerdote Heli, hacia observaciones a sus hijos,  pero como no les castigaba, no había corrección.
 Ciertamente hay espíritus buenos e inteligentes, a quienes basta la  más pequeña observación para cumplir su deber. Pero en un monasterio, sobre todo si es algo numeroso, puede haber de todo. Por eso S. Benito, que escribió la Regla como fruto de su experiencia, habla de los indisciplinados, duros de corazón, soberbio, desobediente. Estos no se acuerdan de la enmienda, más que cuando el aguijón del castigo se hace sentir, y así se ha de  proceder, dice S. Benito, desde la primera falta.
Después del pecado, la penitencia. Es la ley impuesta por Dios. En la penitencia hay tres elementos necesarios: la acusación, el arrepentimiento y la  reparación o expiación.
Por esto, incluso para nuestros defectos ocultos,  es muy provechoso imponernos penitencias. Así estaremos mejor impregnados del espíritu de S. Benito.
La corrección es un arte que tiene por fin ayudar  a encontrar a aquel a quien se busca y para lo cual se ha entrado en el monasterio.
Hay una sentencia que dice: la gran mayoría de los problemas del presente, nacieron en el pasado. Lo que indebidamente hoy toleramos, se convertirá en  un mal crónico. Si se deja hacer a fin  de no crearse problemas, lo que hacemos es aumentar problemas. Una pequeña dosis de medicina preventiva, puede evitar muchas pestes y enfermedades después incurables.
En capítulos posteriores (23 al 30) expondrá S. Benito un código penitencial y progresivo, para corregir a los hermanos.
Los objetivos que se propone S. Benito con este modo de proceder,  en una escala de valores, es el  siguiente:
 1º.- Salvación del monje culpable.
2º.- Preservación de un posible contagio comunitario.
3º.-Reparación de la  falta.
4º.- Ayudar con el temor a aquellos que aún  no están suficientemente motivados por el amor.

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